El concepto del “buen salvaje” nace con el contacto con las poblaciones indígenas de América y desde entonces, se ha convertido en un tópico común, desarrollado sobre todo por varios ilustrados como Locke, Gracián y sobre todo Rousseau, un filósofo francés del siglo XVIII, cuyas ideas políticas influyeron significativamente en la Revolución francesa, y en el nacimiento del nacionalismo. Su filosofía se podría resumir en las siguientes afirmaciones:
- El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado.
- El hombre es bueno por naturaleza.
Lo que intentaba decirnos Rousseau con esto es que en realidad lo que nos hace malvados es la sociedad y las normas impuestas por esta, y que el ser humano debería de criarse en naturaleza, alejado de todo contacto humano.

En un principio, el “buen salvaje” es más bien una crítica hacia la sociedad y un pretexto para proponer nuevas ideas de una sociedad utópica, aunque con el paso del tiempo se va convirtiendo en un tópico literario. Historias como “Tarzán”, “El libro de la selva”, “La isla del tesoro”, “Robinson Crusoe”, sitúan la trama en un lugar alejado de la sociedad para narrar como se las apaña su personaje completamente aislado de sus congéneres y de todo contacto humano. Incluso hoy en día se siguen haciendo historias del “buen salvaje”, la más reciente la popular serie “Perdidos”.
La idea del paraíso terrenal fue desarrollada por primera vez por, obviamente, Cristóbal Colón. Cuando éste piso por primera vez América y vio a los indígenas, cuando descubrieron hierbas, especies y sustancias desconocidas hasta aquel entonces, aquello les pareció sublime. Otros que escribieron sobre ese paraíso terrenal fueron Bartolomé de Casas e incluso el clero. 

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